En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra.
El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio. Una guerra que, en teoría, se dijo entonces se hacía para eliminar las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero que, en realidad, visto en perspectiva, produjo el efecto contrario. Desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del Muro de Berlín.
La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto, también de la cesta de la compra, del coste de la vida. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces. Un mundo más inseguro y una vida peor.


1 comentário:
Nem mais, memória e decência, coisas que faltam ao governo português.
Acho que os espanhóis devem lembrar-se bem das mentiras do Aznar, primeiro sobre o
Iraque e depois as consequências correctamente enquadradas por Sanchez, como por exemplo em La Tocha.
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